Ir al contenido principal

Hacer algo diferente

Estaba un día en casa, rumiando sobre porqué no funcionaba mi plan de volver a hacer ejercicio tres veces por semana como hacía hace un par de años. No sabía que era lo que estaba haciendo mal, así que me puse a repasar lo que ya había intentado y las posibles causas de fallo.

El gimnasio al que voy, hace actividades express (de 30 minutos cada una) y cambia la hora según el día, por ejemplo, el mes de marzo Zumba es lunes 19:30, martes 20:00, miércoles 19:30, jueves 19:00 y viernes a las 18:30. Al mes siguiente las horas varían o no, dependiendo de la disponibilidad de los instructores y de las sugerencias de los clientes. 

La primera cosa que probé, fue volver a fijar tres tardes de la semana para ir al gimnasio basándome en los horarios y las actividades que más me gustaran. Además de Zumba, hacen steps, yoga, pilares, hit, entre otras. Pronto noté que, si ese día la clase que quería empezaba muy tarde, me salía algún imprevisto o alguna cita que me apeteciera más, al final terminaba por no ir, o haciéndolo muchas menos veces de lo planeado. Pensé que lo incumplía porque el plan era muy inflexible, sin espacio para la improvisación, así que pasé a poner dos días fijos y uno movible pero tampoco funcionó. Incluso me bajaba con la mochila al trabajo para no tener la excusa de "como no tengo la ropa y me da pereza ir a buscarla, no voy", pero ni con esas.

Me dije que quizás era un problema de gestión de tiempo. Apunté por horas el tiempo que dedicaba a dormir, la hora a la que me despertaba, desayunaba, horas trabajadas, todo. Entonces encontré algo importante: Los biorritmos. Soy una persona mañanera, de las que hacen todas las cosas que hayan que hacerse por la mañana y que a partir de las tres de la tarde, empieza a decaer. Salgo de trabajar a las seis y a esa hora estoy decaída, cansada, en mi momento más bajo de energía. Sin embargo eso no me había impedido en el pasado llevar una vida más activa. ¿Qué había cambiado?

La compañía, o mejor dicho, la ausencia de ella. Iba a Zumba con tres amigas. Dos de ellas se quedaron embarazadas el mismo mes y la tercera, por temas de salud tuvo que dejar la actividad. Desde entonces me quedé sola, sin nadie que me sirviera de incentivo para ir a hacer ejercicio, aunque fuera tarde, o me encontrara cansada. Ya no me tenía que "obligar" a ir porque ya no dejaba a nadie "colgado".

Una posible solución habría sido buscar nuevas compañeras de gimnasio,  lo intenté con una de las chicas con la que tenía más feeling, pero pasaron dos cosas, o no nos gustaban las mismas actividades o costaba que cuadrasemos agendas para ir los mismos días. ¿Valía la pena probar con otras personas? Es posible, pero estaría dependiendo de sus horarios, buscando siempre fuera de mí la motivación necesaria.

Albert Einstein dijo: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Así que pensé ¿qué es lo que no he hecho todavía?

Hacer ejercicio por la mañana, antes de entrar a trabajar. Para eso no necesitaba de nadie más que de mí misma. Sólo faltaba ver cómo encajarlo en mi día a día. Por suerte, mi marido me comentó que a partir de marzo entraría a trabajar una semana a las 7:00 y otra semana a las 8:00. Como es una persona previsora, se levanta dos horas antes, se toma su café tranquilo, se prepara su tupper para el mediodía y sale una hora antes. Eso quiere decir que una semana se despierta a las 5:00 y otra semana a las 6:00. Ahí vi la oportunidad. Le dije, que a partir de ese domingo, me acostaría con él a las 22:00h, en vez de quedarme viendo la televisión o leyendo, y le pedí que me despertase a las 6:00 cada día. El nuevo plan sería, antes de irme a dormir, dejar preparada la mochila y la ropa de hacer ejercicio. Por la mañana me despertaría, me tomaría un café, me pondría la ropa de deporte, prepararía mi tupper y a las 7 en punto estaría dentro del gimnasio, con tiempo de sobra para hacer 50 minutos de ejercicio, asearme y desayunar tranquilamente en un bar cerca de mi trabajo.

Parecerá una tontería, pero hacer esto está resultando ser un éxito. En tres semanas ya he ido doce veces, cuatro por semana y no puedo estar más contenta. De momento estoy haciendo la clase de spinning de ciclo virtual, que es la única clase "dirigida" a esas horas. 

Lo siguiente será, combinar días de spinning con días de ejercicios por mi cuenta, he visto a varias mujeres que lo hacen sin necesidad de utilizar las máquinas (las detesto). Unas llevan unas tablas de ejercicios en un papel y otras una aplicación del móvil. He empezado a echarles un vistazo en Playstore para ver cuál se adapta mejor a mí.  

No sabía que hacer algo tan simple como cambiar la hora del ejercicio podía ser tan efectivo. Lo mejor, es que estoy creando un nuevo hábito porque:

Al ser algo que hago automáticamente nada más despertarme, no me da tiempo a pensar si me apetece o no hacerlo, simplemente lo hago.

Llego al trabajo relajada, concentrada y sin estrés.

Tengo la tarde libre para pasarla con mi marido/familia/amigos sin pensar que me salto el gimnasio para estar con ellos, o para hacer recados.

Me acuesto cansada y duermo lo necesario, ni más ni menos.

¡¡Estoy haciendo ejercicio más veces de lo que esperaba!!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi experiencia con la presoterapia, cavitación, LPG y masajes.

Este post contiene el tipo de información que me gustaría haber leído cuando dudaba sobre si hacerme los tratamientos o no. Internet está lleno de páginas donde las empresas, ya sean fabricantes, distribuidores o salones de belleza y estética anuncian sus aparatos y servicios, pero escasean las opiniones personales, o esa es la sensación que tengo. Quisiera que alguien me hubiera dicho "no te creas todo lo que leas", porque la publicidad está diseñada para decirme lo que quiero oir mientras exagera las bondades de esos tratamientos, prometiendo unos resultados o beneficios que aunque ponga toda mi fe y dinero en ello, no siempre se cumplen.  También habría agradecido que me recordarán que los milagros no existen y que tendría que poner de mi parte para conseguir resultados. Calculo que me habré gastado unos 600€ entre masajes de drenaje linfático, sesiones de cavitación, LPG y presoterapia (aprovechando todas las ofertas posibles de los centros o de las páginas...

La excelencia es cuestión de práctica

Nadie nace sabiendo y menos yo. Otro punto es el tema de la práctica, no es lo mismo hacer algo bien por primera vez por suerte o por tener talento natural, que haberlo hecho varias veces. Suena muy profundo pero esta entrada está relacionada con mi primer experimento fallido con la manicura semipermanente. A pesar de que creí seguir las instrucciones al pie de la letra, no fue así dado que no llegaron a durar ni una semana completa. Me las pinté un sábado,  el lunes por la tarde después de haber ido a nadar, ya tenía mi primera uña levantada, el martes le siguieron otras dos que traté de disimular pintando con otros pinta uñas normales y limando el exceso de pintura que se estaba levantando en las otras, el viernes ya estaba mosqueada porque la que no estaba picada, estaba levantada. Durante todos esos días fui a nadar, pero no pretendo echarle la culpa a la piscina porque soy consciente de que si me las hubiera pintado bien, no habría habido lugar pa...

Mimarme es fácil: Las uñas

Llevo un tiempo con la autoestima un pelín maltrecha y las personas que me conocen se han dado cuenta, entre otras cosas, porque ya no me pintaba las uñas. Se puede decir que este ha sido uno de los síntomas de que me he estado descuidando. La manicura es algo que he hecho cada semana desde la adolescencia hasta el día de hoy. Casi forma parte de mi forma de ser o de una característica que alguien nombraría para describirme tipo "Sara siempre lleva las uñas pintadas y se hace dibujitos". Me encantan las uñas bien cuidadas, de colores brillantes y diseños, paradójicamente, aunque proliferan los locales de uñas, sólo me ha hecho la manicura profesional una vez y fue para mi boda. No lo he hecho más veces porque no soporto el olor a disolvente de esos lugares. Si mi olfato no fuera tan fino, iría y disfrutaría de un trabajo bien hecho, sin dudarlo. Cómo sé que la autoestima no se recupera sola como por arte de magia, estoy poniendo de mi parte para volver la de siempre. He...