Ayer fui a una charla-taller del médico Xevi Verdaguer sobre la salud hormonal de la mujer. La dio en la biblioteca de mi ciudad a modo de presentación de su libro, que publicará dentro de unas semanas y la verdad es que es un tema muy interesante.
De forma cercana y entendible, explicó los diferentes tipos de hormonas que tenemos en el cuerpo, cómo se generan y los problemas que podemos tener cuando las tenemos en exceso, además de consejos sobre cómo equilibrarlas.
Conforme tomaba apuntes, iba viendo que todos aquellos síntomas que siempre había considerado normales en mí, en realidad se deben al exceso de estrógenos, amilasa, serotonina, e insulina (todas ellas relacionadas entre sí). ¿Cuales son los síntomas?
Dolor de cabeza y/o migrañas
Piel seca
Dolor de ovarios
Ansiedad por dulce
Molestias en los pechos
Hinchazón
Piernas pesadas
Regla irregular y de larga duración
El exceso de estrógenos también me supuso tener una trombosis venosa profunda al tercer mes de aplicar los parches anticonceptivos. Tenía 23 años.
La semana que viene me darán los resultados de la analítica hormonal que me realizaron, en la búsqueda del porqué no logramos embarazo después de más de un año sin poner barreras, pero ya voy viendo por dónde van los tiros...
Lo bueno es que ahora que tengo algunas nociones sobre el tema, puedo seguir investigando y empezar a poner en práctica los consejos que dio el doctor, que van desde lo externo: dejar de usar parabenos en cremas, maquillajes y geles corporales (sobretodo en aquellos que permanecen más tiempo en el cuerpo), evitar los envases tetabrik que en su interior contienen una fina lámina de plástico y decantarse por envases de cristal, usar menos toallitas húmedas, etc.
A lo interno: reducir el consumo de leche y derivados lácteos de vaca (incluye también las bebidas de soja), refrescos, panes y cereales blancos, zumos de fruta que aumentan rápidamente los picos de insulina, los azúcares añadidos, carnes rojas, embutidos, café, alcohol... La lista es larga y la mayoría los consumo a diario.
No todo son restricciones, también dio una lista de todos aquellos alimentos que se deben consumir para lograr el equilibrio hormonal, aunque no sean mis favoritas, al igual que los de la lista anterior.
Ahora la misión va a ser reducir gradualmente el consumo de los primeros y aumentar el de los segundos. Si lo hago bien, debería notar una reducción de la hinchazón, menos dolores de cabeza y menos dolores menstruales. Está claro que no pierdo nada por intentarlo y puedo ganar mucho en salud y bienestar.
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