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Escribir sobre las emociones en vez de comérmelas

Estos días he alternado la escritura sobre la alimentación emocional, con la lectura de un libro relacionado con soltar emociones, y la combinación de ambas cosas ha dado resultados muy reveladores.
 
Aunque no he seguido el orden de las preguntas, eso no ha sido ningún impedimento para sacarle mucho partido y apreciar ciertos patrones que no veía hasta que lo he puesto por escrito. El bolígrafo y el papel, aclararon mis ideas y me han ayudado a darme cuenta de cosas que no hago correctamente.
 
Lo más importante que he sacado de este ejercicio, ha sido darme cuenta de que en vez de conectar con la emoción, procesarla y aceptarla, lo que hacía era bloquearla, apartarla, negarla o dejarla apartada para otro momento que nunca llegaba. Es como si llevara en la espalda una mochila donde metiera todo aquello que en el momento no quiero pensar. Esa mochila no lleva emociones de un día o dos, si no de años, y de tanto cargarla, ha llegado a pesar tanto que puede dejarme agotada y sin fuerza.
 
De ahí la búsqueda de un libro que me ayudara a conectar y a soltar. Gracias a un postcast de Ivoox lo encontré, y se llama "El método Sedona", del autor Hale Dwaskin.  La técnica es simple pero efectiva. Diría incluso, que es tan simple que da risa. Consiste en hacerse una serie de preguntas que te ayudan a conectar y aceptar lo que estás sintiendo para después dejarlo ir. Estas preguntas se responden con un sí o no, sin argumentar o darle vueltas al asunto.
 
Por poner un ejemplo. Cuando te estás casando, te preguntan: ¿Aceptas a xxx como tu esposo? La respuesta es un sí o un no. No vale decirle al juez al cura o a quién sea: "sí, pero si me compra flores...", pues con las emociones es lo mismo.
 
Primero te ayuda a darte cuenta de que TÚ no eres tu emoción. TIENES emociones, que no es lo mismo. En un momento dado, puedes sentirte enfadado, pero no ERES tu enfado. Pone un ejercicio muy simple, que es coger con la mano un objeto que no se rompa, un bolígrafo por decir algo.
 
Primero te pide que lo aprietes bien fuerte, luego te dice que abras la mano con la palma hacia arriba para que seas consiente de que aunque hace unos segundos, el objeto estaba fuertemente apretado, no forma parte de ti, incluso puedes hacerlo rodar sobre tu palma abierta. La última parte te pide que vuelvas a cerrar la mano la pongas con la palma hacía abajo y simplemente sueltes el objeto para que caiga al suelo. El bolígrafo es la emoción y las preguntas son la mano y los dedos que se abren.
 
Soy muy de poner ejemplos prácticos, porque quiero hacerme entender lo mejor posible, así que voy a poner uno que he hecho.
 
En la calle donde vivo, hay pocas plazas de aparcamiento y algunos vecinos, no todos, se reservan las plazas aparcando de forma que otra persona no pueda utilizar el sitio. Si hay hueco para dos coches, ponen uno en medio ocupando las dos plazas y así, cuando regresan, sólo tienen que moverlo para que les quepa el segundo vehículo. Este comportamiento deriva en una dificultad para mí y a otras personas, de poder aparcar en la calle en la que residimos.
 
La situación en sí, no es especialmente grave comparada con otros temas, sin embargo una vez que lo he puesto por escrito, esta "molestia" escondía sentimientos de impotencia, frustración, agravio, enfado, mal humor, resentimiento, venganza, e incluso obsesión, refiriéndome a que he llegado incluso a fantasear con la idea de quitarles el sitio a la menor oportunidad, aparcar igual de mal sólo con la idea de molestarles, rayarles el coche, pincharles las ruedas... Gracias a Dios, soy capaz de ver cuán incorrecto son esos comportamientos y no lo he hecho. ¿Veis hasta que punto se puede llegar a ser ilógico? ¡¡Como si no hubieran mayores problemas en el mundo que tener que aparcar más lejos!! Todo esto lo sé y aún así he sentido todo eso.
 
Las preguntas que me he hecho sobre el enfado, han sido:
¿Soy capaz de aceptar el enfado?
¿Puedo permitirme sentir este enfado?
¿Podría soltar este sentimiento?
¿Estoy dispuesta a soltar este sentimiento?
¿Quiero ser libre de este sentimiento?
¿Gano algo al sentir esto?
¿Pierdo algo al sentir esto?
¿Prefiero aferrarme a este sentimiento o dejarlo ir?
¿Sabrías soltarlo?
¿Lo soltaría?
¿Cuándo?
 
Soltar el enfado no va a cambiar la situación pero me ayuda a sentirme mejor y a centrarme en cosas que de verdad me importan. Ahora es cuestión de ir emoción a emoción, practicar una y otra vez y cada vez sentirme un poco mejor. Vale la pena intentarlo.
 

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