Hoy he ido al médico y me ha confirmado algo que intuía pero que rezaba para que no fuera cierto: el sobrepeso es un factor que aumenta la probabilidad de tener trombosis porque cada kilogramo de más ejerce presión en las venas y dificulta el retorno venoso. Falta que me realicen un estudio más completo, que tendré que esperar hasta noviembre para hacerlo, pero con la información actual de la que disponen los doctores, me han indicado que mi probabilidad de repetición está entre un 30 y un 40% por haber tenido una TVP previamente y por el sobrepeso.
Es como si en la "lotería de las trombosis" fuera comprando participaciones con cada kilo de más, con lo que los doce kilos que me sobran pasan de ser una simple desventaja a nivel estético a un factor de riesgo. Menuda gracia.
Durante 25 días, desde que me diagnosticaron el trombo y me mandaron para casa, me he movido tan poco que me podrían haber confundido con una seta. Las indicaciones del médico que me atendió en urgencias y de mi doctora de cabecera, a diferencia de la primera vez, que me recomendaron reposo absoluto, eran que me permitían "deambular" aclarando que se me permitía ir del sofá al baño, del baño a la cama y de ahí de vuelta al sofá, con salidas al exterior sólo para ir al médico, siendo transportada en coche.
Por suerte, el especialista me ha explicado hoy que nuevos estudios sobre el tema indican que el reposo absoluto es contraproducente, animándome a dejar las muletas en cuanto sea posible, caminar todo lo que pueda, hacer ejercicio, perder peso y descansar cuando lo necesite. Me quedo tranquila sabiendo que el riesgo de que el trombo se desplace al pulmón es mínimo y que me puedo ir moviendo según el cuerpo me permita.
Detesto la idea de ponerme a dieta así que prefiero mejorar los hábitos de alimentación a largo plazo y volver a retomar gradualmente mi vida activa y el ejercicio.

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