Mañana hará 3 semanas que sufrí la trombosis. De momento sólo tengo una respuesta a las preguntas cuánto tiempo me tomará para recuperarme o cuánto tiempo tendré que medicarme y es "eso dependerá de tu cuerpo".
La paciencia nunca ha sido una de mis virtudes, y aunque comprendo que la prioridad médica es disolver el trombo y hacer que el nivel de coagulación de mi sangre esté dentro de los valores normales, tener que esperar a eso para que me realicen los estudios pertinentes es desesperante.
Ando perdida, sin saber porqué me ha sucedido esto, si me volverá a suceder en el futuro, cuándo podré volver a hacer vida normal... Esto, unido a la inactividad e incapacidad de hacer tareas básicas como ducharme o vestirme sola se me han hecho muy cuesta arriba.
Es fácil caer en el viejo hábito de disimular ante los demás, hacerme la fuerte, fingir que nada ocurre, que no me duele, pero no es sano. Tarde o temprano la verdad sale a la luz y por eso me he tenido que dar permiso para sentirme triste, para llorar, para enfadarme, para gritar ¡¡qué injusticia!!, para reconocer que no estoy bien y para asumir que no pasa nada por mostrarme vulnerable o pedir ayuda cuando lo necesito.
No puedo evitar estar en esta situación pero sí puedo elegir la actitud con la que lo afronto. Si toca descansar, descansaré, aunque me apetezca estar realizando otras mil cosas. Intentaré llevarlo con la mejor actitud pero aún así me permitiré de vez en cuando alguna pataleta para desahogarme. Después volveré a sonreír, porque sé que esto no durará para siempre, que el dolor pasará, que volveré a estar fuerte y confío en que podré superarlo.

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